Vivir con TDAH no es solo una cuestión de atención o inquietud. Para muchas personas supone crecer sintiendo que siempre van tarde, que se esfuerzan más que los demás para conseguir lo mismo o que algo en su forma de funcionar no encaja del todo con lo que se espera de ellas. Con el tiempo, ese desajuste suele traducirse en cansancio, frustración y una autocrítica constante.

Comprender el TDAH desde una mirada amplia y humana permite aliviar gran parte de ese malestar y empezar a relacionarse con uno mismo de una forma más amable.

TDAH: comprender el funcionamiento, evaluar con rigor y acompañar el impacto emocional

¿Qué es el TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que afecta a la forma en que una persona regula la atención, la impulsividad, la actividad y la organización.

No se trata de falta de capacidad, de interés ni de esfuerzo. De hecho, muchas personas con Déficit de Atención invierten una gran cantidad de energía en adaptarse a las exigencias del entorno. La dificultad no está en querer o no querer, sino en que su forma de procesar la información y gestionar las tareas es diferente.

Por eso, una evaluación adecuada es clave para comprender qué está ocurriendo realmente y evitar interpretaciones erróneas que suelen derivar en culpa, frustración o etiquetas injustas.

Más allá de la atención y la hiperactividad

Aunque el TDAH suele asociarse principalmente a dificultades atencionales o inquietud, su impacto va mucho más allá. A nivel emocional y vital, es frecuente encontrar:

  • Dificultades para organizarse y gestionar el tiempo.

  • Sensación constante de desbordamiento mental.

  • Problemas para iniciar o finalizar tareas.

  • Impulsividad emocional o dificultad para regular emociones intensas.

  • Historia de esfuerzo excesivo, frustración y culpa acumulada.

Muchas personas llegan a consulta agotadas, no por falta de capacidad, sino por años de intentar funcionar sin comprender su propio funcionamiento neurológico, a menudo sin haber pasado por un proceso riguroso de detección.

TDAH a lo largo de la vida: detección en cada etapa vital

El Trastorno por Déficit de Atención, con o sin hiperactividad, no se manifiesta igual en todas las etapas de la vida, por lo que la detección debe adaptarse al momento vital y al contexto de cada persona.

Por un lado, en niños y adolescentes, el TDAH suele impactar especialmente en el ámbito escolar, familiar y social, influyendo en la autoestima, la conducta y la regulación emocional. Una detección temprana y bien fundamentada permite prevenir mucho sufrimiento innecesario.

Por otro lado, en adultos, el TDAH puede expresarse como desorganización crónica, procrastinación, dificultades laborales, conflictos relacionales o una autoexigencia muy elevada. En muchos casos, el diagnóstico llega tarde, tras años de incomprensión y sobreesfuerzo.

Por eso, en Alma Psicología damos especial importancia a la evaluación y detección del TDAH también en la edad adulta, algo que no siempre se ofrece en todos los centros.

Evaluación, detección e intervención en TDAH en Alma Psicología

En Alma Psicología realizamos un abordaje completo del TDAH que incluye evaluación psicológica, detección rigurosa e intervención terapéutica, siempre desde una mirada respetuosa y centrada en la persona.

  • Evaluación y detección:
    Cuando existen sospechas de TDAH, llevamos a cabo una evaluación psicológica que permite comprender el funcionamiento atencional, ejecutivo y emocional, así como su impacto en la vida diaria. Nuestro objetivo no es etiquetar, sino entender.

  • Intervención psicológica:
    A partir de la evaluación, diseñamos una intervención personalizada orientada a reducir el impacto emocional del TDAH, fortalecer la autoestima y desarrollar estrategias ajustadas a la forma particular de pensar y sentir de cada persona.

El acompañamiento psicológico no busca cambiar quién es la persona, sino ayudarla a comprenderse mejor y a vivir con mayor equilibrio.

Áreas específicas de intervención en TDAH

TDAH en niños y adolescentes: acompañamiento psicológico y comprensión emocional, alma psicología

TDAH EN ADOLESCENTES Y NIÑOS

Intervención psicológica adaptada a las necesidades emocionales, escolares y familiares de la infancia y la adolescencia, trabajando tanto con el menor como con su entorno y acompañando a las familias cuando es necesario.

TDAH en adultos: evaluación y acompañamiento psicológico, alma psicología

TDAH EN ADULTOS

Intervención centrada en el impacto emocional, laboral y relacional del TDAH en la vida adulta, incluyendo casos de diagnóstico tardío y procesos de comprensión de la propia historia personal.

Nuestro enfoque en Alma Psicología

En Alma Psicología trabajamos el Déficit de atención desde un enfoque respetuoso, no patologizante y centrado en la persona. Integramos evaluación, detección e intervención psicológica para ofrecer un acompañamiento completo y coherente, adaptado a cada etapa vital.

Ofrecemos atención psicológica:

  • Individualizada y ajustada a cada persona.

  • Centrada tanto en las dificultades como en los recursos personales.

  • En formato presencial en Puerto de Sagunto y también online.

Contacto con psicólogas en Puerto de Sagunto

Si tú o tu hijo/a convivís con TDAH, en Alma Psicología podemos acompañaros.

Para ello puedes escribir un correo Electrónico a alma@almapsicologia.com  o también puedes llamar o escribir un WhatsApp o Telegram al 607 27 65 67.

Mientras tanto, puedes escuchar el Canal de YouTube de Alma Psicología

Preguntas frecuentes de TDAH

El TDAH es una condición del neurodesarrollo que afecta a la regulación de la atención, la impulsividad, la actividad y la organización. No se manifiesta igual en todas las personas ni en todas las etapas de la vida. En algunos casos predomina la inatención; en otros, la impulsividad o la hiperactividad, y en muchos, una combinación de varios aspectos.

No. El TDAH no está relacionado con la inteligencia. Muchas personas con TDAH tienen capacidades intelectuales normales o altas. Las dificultades aparecen en la gestión de la atención, el tiempo, la organización y la regulación emocional, no en la capacidad de comprender o aprender.

Porque vivir con TDAH suele implicar un esfuerzo extra para adaptarse a exigencias que no siempre encajan con su forma de funcionar. Mantener la atención, organizarse o regular impulsos requiere más energía, lo que genera agotamiento mental y emocional.

No. El TDAH influye en múltiples áreas: relaciones personales, autoestima, vida laboral, gestión emocional y organización del día a día. Reducirlo únicamente al rendimiento académico deja fuera gran parte de su impacto real.

No. El TDAH no desaparece, aunque sus manifestaciones pueden cambiar. En la adultez suele expresarse menos como hiperactividad y más como desorganización, procrastinación, dificultad para priorizar o sensación constante de ir “a contrarreloj”.

Muchas personas adultas han aprendido a compensar sus dificultades a base de esfuerzo, autoexigencia o sobrecontrol. Con el tiempo, estas estrategias pasan factura y aparecen ansiedad, burnout o baja autoestima, lo que lleva a buscar ayuda y descubrir el TDAH en la edad adulta.

Sí. La dificultad para regular emociones intensas es una parte central del TDAH y suele estar en el origen de conflictos, frustración, impulsividad emocional y sensación de desbordamiento.

Sí. El acompañamiento psicológico es complementario y fundamental para trabajar el impacto emocional, la autoestima, las habilidades de organización, la gestión del estrés y la comprensión del propio funcionamiento.

El TDAH no define a la persona, pero sí influye en cómo vive, siente y se relaciona con el mundo. Cuando no se comprende, puede generar años de frustración, cansancio y una sensación persistente de no estar a la altura.

En conclusión, el acompañamiento psicológico permite transformar esa incomprensión en conocimiento, aliviar el peso emocional acumulado y construir una forma de vivir más ajustada, respetuosa y sostenible con el propio funcionamiento.